Victoria’s Secret Fashion Show 2026: entre el brillo de las leyendas, el lujo del Fantasy Bra y una dominicana que conquistó la conversación

Victoria’s Secret Fashion Show 2026: entre el brillo de las leyendas, el lujo del Fantasy Bra y una dominicana que conquistó la conversación

La pasarela más esperada de la temporada regresó con supermodelos, un despliegue de fantasía y una joya de 50 millones de dólares. Pero, más allá de las alas, Andreína Martínez protagonizó una de las historias que marcaron la noche.

Hay noches en las que la moda deja de ser únicamente moda para convertirse en espectáculo, nostalgia y conversación global. El Victoria’s Secret Fashion Show 2026 fue una de ellas. El pasado 18 de octubre, Los Ángeles se convirtió en el escenario de uno de los regresos más esperados de la industria, una cita que reunió a supermodelos, nuevas promesas, celebridades y una dosis de extravagancia que recordó por qué esta pasarela ocupa un lugar especial en la cultura pop.

Con una propuesta inspirada en las estaciones del año, alas esculturales, siluetas de alto impacto y presentaciones musicales femeninas, la firma volvió a apostar por la fantasía como lenguaje visual. Sin embargo, en una época en la que cada salida se analiza al detalle y las redes sociales forman parte del espectáculo, el éxito de una noche como esta no se mide solamente por lo que sucede sobre la pasarela, sino también por aquello que consigue despertar fuera de ella.

El regreso de las mujeres que hicieron historia

Hablar de Victoria’s Secret es hablar de nombres que trascendieron las campañas publicitarias para convertirse en referentes de la moda. Adriana Lima volvió a demostrar por qué su relación con la marca forma parte de la historia de las grandes pasarelas. Su energía, seguridad y dominio escénico recordaron que existe una diferencia entre lucir un diseño y saber convertirlo en un momento memorable.

A su lado, Alessandra Ambrosio reafirmó el atractivo de una generación de modelos que ayudó a construir la identidad visual de los antiguos desfiles. Mientras tanto, Gigi y Bella Hadid aportaron dos interpretaciones distintas de la feminidad contemporánea: una luminosa y enérgica; la otra, sofisticada y de carácter editorial.

Entre los regresos más comentados también estuvo el de Barbara Palvin, quien desfiló apenas seis semanas después de dar a luz. Su aparición puso sobre la mesa las conversaciones sobre maternidad, cuerpo y regreso al trabajo dentro de una industria que históricamente ha exigido condiciones extraordinarias a las modelos.

La nostalgia tuvo su lugar, pero no fue la única protagonista. La edición de 2026 buscó conectar la herencia de la marca con una audiencia que consume la moda a través de múltiples plataformas, donde las imágenes, las celebridades y los momentos virales compiten por la misma atención.

Victoria's Secret Fashion Show 26

Kylie Jenner y el Fantasy Bra: una joya de 50 millones de dólares

Si hubo una aparición destinada a concentrar todas las miradas, fue la de Kylie Jenner. La empresaria debutó en la pasarela de Victoria’s Secret llevando el icónico Fantasy Bra, una pieza valorada en 50 millones de dólares que devolvió a la escena uno de los símbolos más reconocibles de la historia de la firma.

Creada en colaboración con Jacob & Co., la pieza está compuesta por oro y 4,410 diamantes naturales, entre ellos un espectacular diamante amarillo Fancy Vivid de 75.54 quilates. Su elaboración requirió más de 1,000 horas de trabajo artesanal, una demostración de cómo la alta joyería puede convertirse en el centro de una narrativa de moda.

El regreso del Fantasy Bra, ausente de la pasarela desde 2018, fue mucho más que una apuesta por el lujo. También representó una estrategia para recuperar un elemento que durante años convirtió el desfile en una cita capaz de generar expectativa mundial.

La elección de Jenner añadió otra dimensión al espectáculo: la influencia de las celebridades en la industria. Su presencia demuestra que, actualmente, la moda no solo se construye desde las pasarelas, sino también desde el poder cultural de quienes consiguen trasladar una imagen a millones de personas.

Andreína Martínez: República Dominicana también tuvo sus alas

Pero entre las grandes figuras internacionales, hubo un nombre que conectó especialmente con el público dominicano: Andreína Martínez.

La ex Miss República Dominicana Universo llegó a la final de Angels Among Us, la competencia de Victoria’s Secret que buscaba descubrir a su próxima Ángel. Su participación en el desfile principal representó una oportunidad significativa para una modelo dominicana que ha construido su trayectoria entre los concursos de belleza y la moda internacional.

La ganadora fue Solange Omon, modelo de origen camerunés, quien obtuvo las alas oficiales y un contrato de modelaje con IMG Models. Tatyana Tinsley y Andreína Martínez también llegaron a la instancia final, pero el desenlace no fue el que esperaba buena parte de la fanaticada dominicana.

En las redes sociales, las reacciones no tardaron en aparecer. Muchos seguidores defendieron a Andreína y expresaron su desacuerdo con el resultado, convirtiendo su nombre en uno de los más comentados después del anuncio. La conversación trascendió la competencia y puso de manifiesto el orgullo de una audiencia que vio en ella una representante del talento dominicano dentro de una de las plataformas de moda más reconocidas del mundo.

La propia Andreína respondió con gratitud y pidió a sus seguidores celebrar la experiencia en lugar de concentrarse en la polémica. Su mensaje fue claro: haber llegado a esa pasarela ya constituía un logro.

Y aquí hay algo que merece destacarse: no todas las victorias llegan acompañadas de una corona, un título o un par de alas. Algunas se encuentran en la visibilidad alcanzada, las puertas que se abren y la posibilidad de demostrar que el talento dominicano tiene espacio en escenarios internacionales.

Música, fantasía y una nueva generación

La música volvió a ser parte esencial de la experiencia. Megan Thee Stallion, Tate McRae, KATSEYE y Megan Moroney integraron la propuesta musical de una edición que apostó por voces femeninas y por una combinación de estilos capaz de dialogar con diferentes generaciones.

Cada presentación aportó su propio universo visual, reforzando la idea de que el Victoria’s Secret Fashion Show funciona como una producción multidisciplinaria: moda, música, belleza y entretenimiento conviven en un mismo escenario.

El espectáculo también recordó que las nuevas figuras ya no necesitan seguir una única ruta para llegar a la industria. Modelos, empresarias, artistas y personalidades digitales comparten hoy un ecosistema en el que la identidad, la presencia y la conexión con el público tienen un peso creciente.

¿Un desfile o un fenómeno cultural?

El Victoria’s Secret Fashion Show 2026 dejó una imagen poderosa: la de una marca que mira hacia su pasado para recuperar algunos de sus códigos más emblemáticos, mientras intenta responder a las expectativas de una audiencia diferente.

El regreso del Fantasy Bra, la presencia de sus supermodelos históricas y la participación de nuevas figuras fueron parte de esa ecuación. También lo fue la conversación alrededor de Andreína Martínez, que demostró cómo una experiencia individual puede convertirse en un asunto de orgullo colectivo.

Porque, al final, las alas son mucho más que un accesorio. Representan una imagen aspiracional que ha evolucionado junto con la propia industria y que hoy convive con nuevas formas de entender la belleza, el éxito y la representación.

Y si algo dejó claro esta edición es que la moda continúa teniendo el poder de reunirnos alrededor de una pasarela, hacernos discutir sobre quién merece ocuparla y recordarnos que, en el universo del espectáculo, el momento más importante no siempre es el que estaba escrito en el guion.