RD Fashion Week 2026: tres días en los que la moda dominicana contó su propia historia

RD Fashion Week 2026: tres días en los que la moda dominicana contó su propia historia

Entre homenajes, nuevas generaciones, identidad cultural e inclusión, la decimoséptima edición de RD Fashion Week reafirmó que la moda dominicana tiene mucho que contar y un futuro que seguir construyendo.

Como buena amante de la moda, esta es una de las semanas que más espero en mi país. Es ese momento del año en el que nos encontramos quienes compartimos la pasión por los desfiles, las nuevas colecciones y las historias que nacen detrás de cada diseño. Pero, sobre todo, es la oportunidad de descubrir rostros nuevos: diseñadores emergentes y estudiantes que, con esfuerzo, disciplina y creatividad, logran presentar sus propuestas en una de las plataformas más importantes de la moda dominicana.

Desde 2014 he sido testigo de la evolución de esta industria y del crecimiento de RD Fashion Week. Por eso, vivir su decimoséptima edición, celebrada del 15 al 17 de octubre en el hotel Marriott Santo Domingo Piantini, tuvo para mí un significado especial. Bajo el lema «Moda con propósito», fueron tres jornadas que recordaron que la moda no solo se contempla: también comunica, preserva nuestra identidad, genera oportunidades y conecta culturas.

La agenda comenzó con un encuentro muy especial en Casas del XVI, en la Ciudad Colonial, donde RD Fashion Week rindió homenaje a Raúl López, fundador y director creativo de LUAR. El diseñador dominicano radicado en Estados Unidos recibió un reconocimiento por su trayectoria, visión creativa y contribución a la proyección internacional de la moda.

Conocerlo y conversar con él fue una de esas experiencias que me recuerdan que las personas a quienes admiramos desde la distancia pueden sorprendernos por su sencillez, humildad y simpatía. A veces creemos que ciertos escenarios están demasiado lejos de nosotros, hasta que la vida nos coloca frente a frente con ellos. Pero esa historia merece su propio capítulo.

Antes de que comenzaran los desfiles, la belleza también encontró su lugar en esta edición con la alianza entre ÉSIKA y Zuleika Viera, directora de maquillaje de la plataforma. Como marca oficial y exclusiva de maquillaje, ÉSIKA acompañó al equipo profesional encargado de interpretar la visión de los diseñadores y completar la narrativa visual de cada colección. Porque en la pasarela, el maquillaje no es un simple complemento: es parte del lenguaje creativo.

Leonel Lirio: cuatro décadas de historia, un legado que permanece

La noche inaugural tuvo uno de sus momentos más emotivos con el homenaje a Leonel Lirio por sus 40 años de trayectoria. Junto a las propuestas de Melkis Díaz y Alejandro Fajardo, el diseñador protagonizó una apertura que celebró la permanencia, la reinvención y el valor de quienes han contribuido a construir la historia de la moda dominicana.

Confieso que este reconocimiento tuvo para mí una dimensión particularmente especial. Cuando Melkis Díaz me contactó para colaborar en la preparación de este homenaje, no pude sentirme más feliz. Primero, porque significaba aportar al reconocimiento de un grande de nuestro país; segundo, porque pocas cosas resultan tan gratificantes como que confíen en ti para una responsabilidad que honra el legado de alguien a quien admiras.

Lirio presentó «Lirio Negro», una colección de 40 piezas cuidadosamente trabajadas, que abrió con una referencia de enorme significado para la memoria de la moda y la belleza dominicana: una réplica en negro del emblemático vestido blanco que lució Amelia Vega cuando se convirtió en Miss Universo 2003, en Panamá.

Aquella imagen que llevó al país al centro de la conversación internacional volvió a cobrar vida desde otra perspectiva. Fue una manera de conectar el pasado con el presente y recordar que algunas creaciones trascienden el momento en que se presentan para convertirse en parte de nuestra memoria colectiva.

La moda como identidad, expresión y oportunidad

Si algo disfruté de estas jornadas fue comprobar que la moda dominicana no responde a una sola estética. Conviven en ella el lujo, la experimentación, la tradición artesanal, la fantasía y las historias personales. Esa diversidad se manifestó tanto en las propuestas de diseñadores consolidados como en las colecciones de academias y estudiantes que encontraron en la pasarela una oportunidad para mostrar su talento.

La Colectiva Mercy Jácquez presentó «Herencia en Movimiento», una reinterpretación de los Guloyas de San Pedro de Macorís que llevó el patrimonio afrocaribeño al lenguaje de la moda contemporánea. En una línea igualmente vinculada con nuestras raíces, Cayena y Manos Dominicanas exaltaron la riqueza natural y artesanal de Barahona con «Entre Sal y Larimar», una propuesta que conectó textiles, joyería artesanal y territorio.

También hubo espacio para la individualidad infantil con «Full Color», de Gonz Academy; la transformación y el crecimiento con «Las mariposas», de Esther Wilmot junto a Diamond Models RD; y la imaginación literaria con «El Principito», presentada por estudiantes del Instituto Técnico Superior Comunitario. Son propuestas que demuestran que la formación y la creatividad necesitan escenarios donde puedan encontrarse con el público.

La dimensión internacional enriqueció todavía más la programación. La venezolana Naller Blanco presentó «NUMIA», una exploración de texturas, brillo y trabajo artesanal; el puertorriqueño Edd Aponte celebró una década en la industria con «Décima», inspirada en sus raíces; y la firma boliviana Hijos de Ramón llevó 30 propuestas que destacaron la artesanía y la memoria cultural de su país. Así, el intercambio entre el Caribe y Latinoamérica se convirtió en una de las riquezas de esta edición.

En el diseño masculino, José Ortega apostó por «El Origen», una interpretación del lujo caribeño que fusionó lino, sastrería y confección dominicana. Mientras tanto, propuestas como «Seda y acero», de José Antonio Jiménez Lorenzo, exploraron la dualidad de una mujer que puede ser sensible y fuerte, delicada y decidida, sin renunciar a su autenticidad.

La agenda también incluyó la moda infantil y juvenil de RDFW Kids, con colecciones que celebraron la fantasía, los recuerdos de la infancia y la libertad de expresión. Cada una, desde su propio universo, recordó que la creatividad se cultiva desde temprano y necesita oportunidades para desarrollarse.

Pero hubo un desfile cuyo significado superó cualquier tendencia. «Florecer», la pasarela por la inclusión, reunió a más de 120 participantes para reivindicar la dignidad humana, la igualdad de oportunidades y la resiliencia, con una dedicatoria especial a las mujeres sobrevivientes de cáncer. Personas con discapacidad, niños, adolescentes y participantes de programas de reinserción social compartieron un escenario que demostró que la moda puede abrir puertas y visibilizar historias que merecen ser escuchadas.

Un cierre para recordar

El broche final llegó con Giannina Azar y «Renacimiento», una colección inspirada en la época de María Antonieta que evocó la opulencia de la corte francesa del siglo XVIII a través de una interpretación contemporánea de la alta costura. Su propuesta cerró las tres jornadas con teatralidad, ornamentación y ese espíritu de espectáculo que convierte la pasarela en una experiencia.

Al mirar el conjunto, me quedo con una idea: la importancia de celebrar a quienes abrieron camino sin dejar de crear oportunidades para quienes apenas comienzan. Desde los 40 años de trayectoria de Leonel Lirio hasta las propuestas de estudiantes y diseñadores emergentes, RD Fashion Week 2026 mostró distintas etapas de una misma historia.

La moda dominicana tiene identidad, talento y capacidad para dialogar con el mundo. El desafío está en continuar fortaleciendo esa industria, respaldar a sus creadores y lograr que cada plataforma se convierta en una oportunidad real de crecimiento.

Porque, al final, una semana de la moda no se mide únicamente por los diseños que vemos sobre la pasarela, sino también por las puertas que abre, las historias que preserva y las posibilidades que deja para el futuro.